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No obstante, esas rayas no tratan necesariamente de dar cuenta del límite material del cuadro: ellas se inscriben en tanto que ficción de un espacio y de su límite trascendido.
Estos dos motivos, en estrecho vínculo con la geometría y arraigados también en la vida cotidiana, constituyen el centro del trabajo reciente y estructuran su trama. Y el trabajo de síntesis que ha logrado el pintor al cabo de los años le ha conferido un estatus casi emblemático. En su forma de combinarlos, de entrecruzarlos, de hacer que vivan en el plano o el espacio tridimensional, él crea, mediane juegos perceptivos o una colocación en el espacio, este deslizamiento entre el plano y sus cortes, los cuales se inscriben en nuestro ojo y en el objeto material que nos convoca como cuerpo. No hay dudas de que los pintores no han terminado aún de investir este espacio, este campo del saber y de la experiencia donde se instala esa relación entre la superficie que tocan y la figura que el ojo construye.
François Lacasse 1999 |